lunes, 2 de enero de 2012

Un niño jugaba con calaveras…



En el largo trayecto recorrido por los cubanos en 500 años de historia y distintas etapas hemos tenido experiencias diversas. El siguiente es un ejemplo de ello. Los datos y la foto han sido tomados de la centenaria Revista Bohemia correspondiente al 1 de febrero de 1959 en su página 75.
No es mi intención mencionar los nombres de los protagonistas de este espeluznante drama; sólo deseo recordar parte de lo acontecido en nuestro devenir histórico por razones obvias.
En el año 1958 había en Cuba una guerra civil, que fue inevitable, para sacar a Fulgencio Batista Zaldívar del poder al cual había llegado el 10 de marzo de 1952 por medio de un golpe de estado. Batista era muy inteligente y comprendió que su acción sería apoyada por los Estados Unidos de Norteamérica. No se trataba de sacar al presidente Carlos Prío Socarrás del poder, sino evitar que llegara al mismo el Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo), fundado por Eduardo Chibás, que tenía un sólido respaldo popular, lo que no significa que fuera socialista ni revolucionario.
El señor Batista era bien conocido de los cubanos por su participación en las acciones del 4 de setiembre de 1933 que habían sacado del poder a Carlos M. de Céspedes (hijo) el cual había sustituido, unas semanas antes, al Asno con Garras, Gerardo Machado, luego de un formidable movimiento popular. Desde entonces Batista fue el Hombre fuerte de Cuba. Luego llegó al poder por la vía electoral en 1940 hasta 1944.
Entonces Batista se fue al exterior (USA) a disfrutar sus millones, cuando trató de regresar, el entonces Presidente Dr. Ramón Grau San Martín (a quien conocí y del que escribiré) le advirtió que sus muchachos tenían el gatillo muy alegre. Batista no regresó. Luego resultó electo el Dr. Carlos Prío Socarrás para el periodo 1948-1952 y le permitió a Batista regresar quien de inmediato empezó a conspirar. Ciertamente Batista contaba con respaldo en el Ejército al que consideraba suyo.

En el poder de nuevo desde marzo de 1952, Batista gobernó por medio del chantaje, la fuerza, los asesinatos, el soborno… para lo que contó con el respaldo del gobierno de los Estados Unidos de América.
La represión salvaje a que sometieron a los cubanos no debe ser olvidada. Seres sedientos de poder y dinero cometieron las mayores atrocidades posibles: clavar clavos en la cabeza de revolucionarios, introducir ratas en la vagina de las combatientes, sacar uñas, ojos, etc, etc, fueron prácticas habituales en los cuarteles de la tiranía batistiana para frenar el avance revolucionario.
En enero de 1959 tras la huida de Batista hacia República Dominicana, la mayoría de los principales asesinos pudo abandonar el país y acogerse al refugio dado en USA. Algunos fueron capturados y juzgados públicamente.
La foto que ilustra este trabajo, que es el objetivo principal del mismo, fue tomada de manera casual por un fotógrafo profesional de manea espontánea; no hubo preparación del escenario. César el niño de 13 años jugaba, con increíble candor, con las calaveras que le facilitaba su padre.
En la residencia de ese militar, ubicada en Manzanillo, en el Oriente cubano, fueron encontrados los restos de numerosas víctimas asesinadas por el padre del niño.
Ante hechos de esta naturaleza a los seres humanos nos resulta imposible comprender la conducta de personas convertidas en bestias capaces de asesinar y luego disfrutar sus crímenes de esta forma.
El padre que haya actuado de esa forma ¿merecerá serlo? ¿Qué habrá heredado el niño, además de su orfandad? ¿Supo ese padre algo de lo que escribió José Martí? ¿Tendría algún Dios?
Fueron muchos los hechos sangrientos de que nos hicieron víctimas. Son hechos trascendentes que no debemos olvidar. Los que cometieron esos crímenes nacieron en este archipiélago…

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